jueves, 22 de diciembre de 2011

Vuelo de mariposa

(DEDICADO A MI NUEVO MEJOR AMIGO, 21-12-11)
La vida me permite volar como mariposa sobre las más hermosas y perfumadas flores. Ele viento siempre me impulsa hacia adelante para que mi vuelo no se detenga, soy de la tierra donde reina el amor, donde los corazones susurran historias llenas de dulces mieles, soy la hija del viento.
Vuelo en un paraíso donde la noche con sus brillantes estrellas alumbra edificios con luces de bellos colores casi mágicos.
En mi vuelo de mariposa me inspiro y logro convertir mis desencuentros en experiencias, mis manos acarician la tela que se convertirá en la mejor obra de arte, la invisible , la que no se ve, cual artista dibujo en ella tu rostro adormecido por el reflejo de mi luz. Mis ojos nublados por lágrimas ahora son luceros que guían por el camino más seguro, mis dudas, mis decisiones se transforman en certezas.
En mi vuelo de mariposa puedo ver a mis enemigos ya sin sentirme su víctima, por el contrario ellos me hacen crecer, me ayudan a saber quien en realidad quiero ser.
Mis palabras fluyen quedando grabadas en el blanco papel, veo el camino hacia mi meta, dibujo mi vuelo hacia ella, soy y seré mi propio destino.
Otras mariposas vuelan a mi alrededor, pero ellas carecen de la libertad que me acompaña, yo trazo mi propio vuelo, soy quien decide por donde treparé mis alas, mi vuelo se torna cada vez más liviano, huele a colores, sabe a paz, a lo lejos percibo la frescura del manantial de tu puerto...permeable a mi vuelo de mariposa

sábado, 17 de diciembre de 2011

Quién soy?

Soy una estrella perdida en el infinito, soy amanecer de noches en calma, soy la voz del débil y la sonrisa del triste.
Soy agua fresca de manantial que calma la sed del sediento, soy viento suave que cura las heridas del alma, soy un atardecer tenue en la verde pradera, soy descanzo del caminante que cruza el mundo con andar cansado.
Soy luz que guía el camino del que va perdido por la vida, soy la palabra de fe para el desalentado, soy brisa de primavera que renace en una flor, soy el brillo del sol de un verano ardiente.
Soy una mirada que ve más allá del tiempo y la distancia, soy jóven ternura que da paz al corazón del que ama en silencio, soy un sueño que despierta para compartir un destino, soy mariposa que se posa en el jardín más florido, soy lucha, soy tregua, soy paz, soy guerra, soy la dulce aventura salida de un cuento, que ama, que piensa, que invade tu vida solo para amarte, soy quien aparece casi por sorpresa, y se va despacio sin pedir mañanas.
Soy quien no te hará daño, soy el perdón que te busca, soy pared que te sostiene, abrumadora, fatal, en la locura extrema de un amor sin límites...

Como duele!!!

Por la ventana se mete el amigo viento, sin perder tiempo quiere atraparme, envolverme en sus brazos invisibles, mi cuerpo extenuado se deja llevar a lo incierto, ya nada importa, nada tiene razón de ser, como duele!!!.
Los ruidos del mundo me hacen doler, me merean, las voces me confunden, me anubilan las luces lejanas, es como si todo el universo cayera sobre mi, a la vez que me siento volátil, casi una hoja al viento que es transportada a cualquier parte, porque ya no pertenece a ningún lugar.
Mi mente casi dormida percibe aun esas palabras dichas sin tener en cuenta el dolor que provocaría en mi sensible alma lastimada, ya no importa, el tamboril que suena a lo lejos me distrae, me roba mis pensamientos, me recuerdan algo que no alcanzo a comprender, como un pasado vivido en otra dimensión.
El viento me acuna en su regazo, me dejo mimar por él, no tengo voluntad propia, tomo conciencia que miles de lágrimas han caído de mis ojos que no miran, solo ven un punto a lo lejos, allí donde quedó mi corazón dolido, la angustia crece, nada es posible, nada es real, no hay una razón para seguir los latidos de vida que escucho dentro de mi.
Una marea de sensaciones erizan mi piel, electrizan mis sentidos, invaden de temores mi debil existencia, el cansancio me desanima, mis manos buscan en la oscuridad algo a que aferrarse, solo encuentran el vacío, todo se ha perdido en la bruma del olvido, nada volverá a estar en su lugar, los desaciertos son ahora dueños de nuestro destino y...como duele!!!

sábado, 10 de diciembre de 2011

Hoy nos descubrimos

Una vida entera siendo protagonistas de un destino sin tiempos, sin demoras, sin prisas, anhelando lo inalcanzable, conociendo mundos entrecruzados, en paralelo con nuestras vidas, adormecidas, felices, sin esperar nada más que lo logrado.
Hoy el destino quieso descubrie en nosotros en ti en mi, un sentimiento nuevo, una pasión nueva, una pasión renovada, llena de ferscura, llena de ternura, con cambios, que nos llevan a desconocernos.
Almas que se queiren encontra rne el lugar soñado, en el lugar esperado, en la torre más alta y en lo más profundo del mar, con una solla meta tu y yo en la lucha por recuperar el tiempo perdido en sueños lejanos.
Ahora es la hora, no bastan ya las palabras, ahora sobran los recuerdos, solo está este presente, nuestro presente, un día nuevo en nuestras vidas, lleno de pasiones que dependen de un encuentro con el sol y la luna a nuestro favor, en relativa y autentica mitad deseo mitad amor, de adolescentes, de adultos encontrandose en una adolescencia ya lejana pero aun muy presente, acá estamos, en un laberinto de sueños por soñar, yo la hija d el viento tu el despertar de una primavera lejana pero aun intacta, el tiempo fiel alidao nos unió en esta manifestación de locura, de mieles sin estenar...esperandote, esperandome, asi estaremos hasta el día del encuentro

Jaque mate

Ser la hija del viento me llevó a recorrer grandes distancias, estar en mil lugares a la vez, dormir bajo las estrellas en una noche cálida donde el rumor del mar se escuchaba, pude tocar la cima de las montañas, estar en la copa de los árboles meciéndolos, volando con cada hoja que se desprendía de ellos.
Pude estar al lado del deseo sin despertar su pasión, escucahr en susurros pronunciar mi nombre en sus labios, estar en su despertar con la sensación de ver su mirada posarse sobre mi, sin entender que pasaba.
Hasta que el viento calmó y me depositó en tierra firme, entonces mis pies se tuvieron que aferrar con fuerza para no caer, miré a mi alrededor y no encontré ninguna pared para apoyar mi cuerpo por lo que me sentí tambalear en un mundo indiferente que aun no me conocía, que no reparaba en mi, estaba como sobre una tabla de ajedrez cada uno movía sus piezas con cálculo exacto, casi fríamente a su favor, no importaba mi vida, mis sentimientos, mis angustias, mis sensibles costumbres, la mano firme del jugador al que le quedaba hacer la última movida, dijo: JAQUE MATE

El accidente

Una tarde casi anochecer, había salido de casa en la camioneta, pasé a buscar a dos amigas para dar una vuelta, siempre fuí muy distraída cuando manejaba, ya que me ponía a hablar y ni miraba por donde iba.
Era una tarde especial, no sé por que pero lo era, asi con mis sentidos inquietos como siempre, crucé una esquina sin mirar, cuando veo que un hombre, o la sombra de él, se me vino encima, con la bicicleta, o yo me fui encima de él, no tenía conocimeitno de eso, fue inévitable chocarlo, aunque frené, ya estaba encima de la bicicleta, que quedó atrapada, por las ruedas, el hombre cayó a un costado.
Mis amigas querían huir, pero yo tomando coraje me bajé ellas me siguieron, me acerqué al hombre, me preguntaron está muerto?, respiraba, asi que les dije parece que no pero está mal creo, pensé a mil, "¿qué hago ahora?", "lo dejamos" me dijeron, ahí me dí cuenta que eso no lo haría jamás, le pedí a mis amigas que me ayudaran a subirlo a la caja de la camioneta, las tuve que obligar, ya que eran impresionables, lo subimos. Luego tuvimos que destrabar la bicicleta que estaba atrapada, y también la cargamos. Ahora pensaba, adónde lo llevó? al hospital no podia, era imposible yo apenas tenía doce años, iba a ser un problema muy groso para papá. Él estaba en casa de unos amigos, con las pocas fuerzas que me quedaban, dejé a mis amigas, o ellas me dejaron a mi, no recuerdo eso, llegué a donde estaba papá lo llamé con una excusa, lo llevé hasta la caja de la camioneta y no hizo falta más, casi muere de la impresión, "¿Qué hiciste?" me dijo, le expliqué como pude, y le dije, "no hay tiempo que perder, llevalo vos al hospital", ja, pobre papá, ahora que recuerdo todo lo que tenía que pasar por mi, que paciencia!!!. Como un autómata, subió a la camioneta, yo me fui caminando a casa, esperé tan ansiosa, que no podía dejar de moverme, caminaba de un lado al otro, me preparaba para la peor noticia.
Papá llegó, quería que me contara todo, a la vez que prefería que no lo hiciera, me miró con cara de preocupado me sentí desmayar, se rió a carcajadas, me dijo: "¿cómo haces para ser lo peor y lo mejor de mi vida?" al momento que me abrazaba, "no cambies nunca, aunque algún día me infarte con tus "sorpresas", yo no entendía nada, igual me reí, pregunté ¿qué pasó?, me contó que el hombre no tanía ni un rasguño, estaba como dormido por la borrachera que se había pescado, por suerte al chocar la bicicleta él pierde el equilibrio y cae a un costado, solo estaba aturdido por el alcohol, ahora debería darle de mi mensualidad para comprarle otra bicicleta, pensé que importa, vale la pena por como salió todo.
Papá, me agradeció por no haber abandonado a ese hombre, me dijo que se sentía orgulloso por mi responsabilidad de asumir con valentía los hechos aunque estos asusten, papá sabía que nunca se sentiría defraudado por mi, aunque seguiría metiéndome en líos...

El gran torino

Siempre sentí pasión por los autos, las carreras, las "picadas", aprendí a manejar a los nueve años. Un día papá llevó un tractor pequeño, bastante moderno, me gustó como era mi costumbre, me dediqué a él a la hora de la siesta, cuando nadie me veía, asi aprendí a manejar, ya  a los once manejaba autos a la perfección.
Un día llega a casa un amigo de papá con un torino, quedé anonadada ante él, esperé que entrara, previo haberme asegurado de que este señor se olvidara las llaves en el auto, ja, esperé a que entraran a la casa, y lo tomé "prestado" con ayuda de personas que había por ahí lo sacamos hasta el camino con tracción humana, para que no escucharan el ruiedo cuando arrancara, el auto era increíble, volante deportivo, palanca al piso, me sentía volar en él, tomé por un camino que me llevaba hasta el gran boulevar, veo a lo lejos a un amigo-vecino, que iba en su auto, lo alcancé, me puse a la par, y comencé a "torearlo" ( término popular con que se "invitaba" a correr una picada), por las señas entendí que aceptaba, asi metí fierro a fondo, en punta como era obvio, de repente sentí que algo me despegaba del piso, el auto voló por el aire, había agarrado un lomo de burro, (badén), al maniobrar, no se que toqué pero el volante quedó totalmente trabado sin control me salí del camino y caí a un canal frenando contra un alambrado. Mi amigo que venía detrás pensó "se mató", re-asustado llegó al auto, me rescató, yo solo tenía magullones, y estaba llena de barro, si estaba ca...a en las pa..s, repetía "papá me mata".
Le conté a mi amigo como había tomado "prestado" el auto de quien era, entendió mi miedo, se ofreció a defenderme, pensé es peor que nada, pero lo dejé que me llevara. Llegamos, estaban en el patio esperando por mi, "mis verdugos", cuando me vieron en el estadoe en que estaba, creo que sintieron una mezcla de emociones contrapuestas, papá que estaba furioso, se asustó, su enojo quedó relegado, su amigo miraba sin entender, ¿dónde estaba su auto?, mi amigo quiso explicar, pero lo miraron de manera fulminante, supe que debía enfrentar la situación, respiré ondo, conté lo que había pasado, omití lo de la "picada". Papá se sintió avergonzado pero muy orgulloso, por mi valentía, como siempre decía, era algo que admiraba en mi, le dijo a su amigo que se haría cargo del arreglo del auto, el hombre le dijo, "no te hagas problemas, la nena quiere aprender a manejar, se comprometió a enseñarme, todo quedo "arreglado".
Yo seguí con mis "picadas" con el tractor, o con un bugui que tenía, a veces le tomaba el auto "prestado" a papá...

La bicicleta colorada

Papá llegó una mañana muy temprano, me levantó de la cama, me paró frente a un objeto no identificado para mi que estaba aún dormida, me resfregué con mis manos los ojos, allí la ví, la bicicleta colorada, por la que días anteiores había hecho un berrinche porque la quería para mi.
No la había visto tan grande, me vestí rápido, no quise desayunar, papá me lo permitió, por "única vez" ja.
Papá me ayudó a subirme a la bici, me llevaba ya que apenas tocaba los pedales, yo no quería que fuese al lado mío, quería andar sola era mi desafío personal, igual lo dejé ya que me dí cuenta que no era posible por el momento hacerlo sola.
Así pasaron los días y llegó el domingo, como siempre la casa se llenó de amigos y familiares, como estaba fuera del alcance del control paterno, tomé mi bicicleta colorada me trepé con dificultad, tomando coraje salí tambaleando por la calle, no quería andar en el patio, necesitaba un riesgo mayor, esa bicicleta no me podía limitar, sentía con agrado el viento rozándome la piel.
Recorrí una gran distancia, casi estaba llegando a la intersección con el gran boulevar, pasé por un molino, donde los lugareños decían que allí aparecía la "luz mala" (creencia popular), por las dudas, pasé rápido sin mirar.De repente me dí cuenta que no había aprendido a parar mucho menos a doblar, me di cuenta que estaba en un grave problema, solo sabía manejar mi triciclo, ahora con cuatro años me había atrevido a manejar esta bicicleta colorada que ya no me parecía agradable, empezaba a caerme antipática, si gritaba nadie me oiría, la casa estaba demasiado lejos, debía pensar rápido que hacer, tenía solo dos opociones: porrazo o lograr doblar, ah! una tercera seguir hasta el final del camino, opté por intentar doblar, LO LOGRÉ!!!, las lágrimas caían por mis mejillas ahora tan coloradas como la bici, por la bronca, sentía que me habían descuidado, sentía que esa bicicleta era la peor de todas, como la odiaba!!!.
Cuando llegara a la casa le diría a papá que no la quería más, que la quemara, quería que sufriera lo que yo había sufrido. Unos metros antes de llegar comencé a gritar con todas mis fuerzas, salieron todos corriendo, papá dándose cuenta de su descuido, par´o la bici, me ayudó a bajar, quiso levantarme en sus brazos, pero yo lo rechacé, estaba furiosa, le dí puntapies a la bici, y corrí a mi cuarto llorando, papá fue detrás de mí, se sentó junto a mi cama, me habló de las dificultades con las que muchas veces no debemos enfrentar, dijo que lo importante era saber salir de ellas con valentía como lo había hecho yo. No lo dejé seguir hablando quería estar sola con mi bronca, le pedí que llevara esa bicicleta bien lejos donde nunca más la pudiera ver.
Al día siguente cuando salí al patio ahí estaba ella, la miré, pegué un grito, vino papá y otras personas, lo miré papá y le dije quiero a este aparato fuera de mi vista, era para ayer...todos rieron, pero la bici desapareció de mi vida para siempre

Pobres angelitos III

Estábamos con mis primos solos en la casa, en realidad la gente estaba trabajando en el campo, los de la casa habían salido, papá ocupado en sus negocios, habíamos quedado al cuidado de una chica que en ese momento estaba en la tranquera con su novio.
Al ver que nadie nos vigilaba nuestra imaginación volaba a mil, pensamos que no había nadie que cocinara, era nuestra oportunidad, recordamos haber visto un lugar donde los animales se ponían en una gran olla, y luuego se comían, fuimos con cautela hasta el gallinero nos avalanzamos sobre las aves, agarramos uno demasiado grande parecía un pollo, lo llevamos entre tres, ya que nuestros brazos eran pequeños, se nos escapaba, lo trasladamos al peladero, prendí una enorme hornalla, ya había observado como se hacía, dos cuidaban del pollo, mientras subíamos a la hornalla una enorme olla con agua, una vez hecho esto me subí a una silla, le pedí a mis primos que trajeran el pollo y lo metieran dentro de la olla, yo pondría la tapa para que no escapara, cuando metieron al pobre animal dentro del agua, comenzó a hacer tamaño zafarrancho, el agua se derramó sobre nosotros, casi caemos, el pollo volaba de un lado al otro chocándose todo a su paso, era un caos cuando llegaron los de la casa, después de ver que estabamos bien, vino el reto correspondiente, mediando como siempre papá, y como siempre pasaba, terminaban discutiendo los mayores, quienes se culpaban los unos al los otros por el descuido, en verdad, nadie podía con nuestras travesuras