sábado, 10 de diciembre de 2011

Pobres angelitos III

Estábamos con mis primos solos en la casa, en realidad la gente estaba trabajando en el campo, los de la casa habían salido, papá ocupado en sus negocios, habíamos quedado al cuidado de una chica que en ese momento estaba en la tranquera con su novio.
Al ver que nadie nos vigilaba nuestra imaginación volaba a mil, pensamos que no había nadie que cocinara, era nuestra oportunidad, recordamos haber visto un lugar donde los animales se ponían en una gran olla, y luuego se comían, fuimos con cautela hasta el gallinero nos avalanzamos sobre las aves, agarramos uno demasiado grande parecía un pollo, lo llevamos entre tres, ya que nuestros brazos eran pequeños, se nos escapaba, lo trasladamos al peladero, prendí una enorme hornalla, ya había observado como se hacía, dos cuidaban del pollo, mientras subíamos a la hornalla una enorme olla con agua, una vez hecho esto me subí a una silla, le pedí a mis primos que trajeran el pollo y lo metieran dentro de la olla, yo pondría la tapa para que no escapara, cuando metieron al pobre animal dentro del agua, comenzó a hacer tamaño zafarrancho, el agua se derramó sobre nosotros, casi caemos, el pollo volaba de un lado al otro chocándose todo a su paso, era un caos cuando llegaron los de la casa, después de ver que estabamos bien, vino el reto correspondiente, mediando como siempre papá, y como siempre pasaba, terminaban discutiendo los mayores, quienes se culpaban los unos al los otros por el descuido, en verdad, nadie podía con nuestras travesuras

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