Papá me leyó un cuento antes de dormir, sobre un espantapájaros, me senté en el patio con el libro, soñaba que en mi jardín había un espantapájaros igual al del cuento, estando así con mis pensamientos inquietos, andaba por ahí Miro, era un personaje muy querido en la casa, llegó un día, como muchos otros caminantes que pasaban a diario pero este se quedó, papá se sintió agradado por él y lo hizo quedar, cuando fui adolescente, siempre decía que Miro era multiuso, ya que hacía lo que le pidieras.
Ese día lo miré detenidamente, tenía algo que no me había dado cuenta antes, se parecía mucho al espantapájaros del cuento, miré el dibujo del libro, y si, me dije él sería mi espantapájaros, fui a mi cuarto ya otros lugares de la casa, junté todo lo que necesitaba, lo llamé y comencé a "adornarlo", luego lo puse en medio de un cantero, le dije que tenía que quedarse muy quietecito. Miro cuando yo no lo veía se "escapaba" se quitaba los "adornos" y se iba, tamaño berrinche hacía yo, así que papá lo iba a buscar, lo traía, le volvía a colocar los adornos, asi pasamos todo un día, Miro escapaba, berrinche mío, papá lo traía...
Al día siguiente llegó mi padrino, vió esto, primero habló con papá, después me llamó a mi, me contó en forma de cuento como debía ser un espantapájaros, me dijo que Miro se escapaba porque no era uno de ellos, no tenía la magia que tienen los verdaderos para quedarse quuietitos, se ofreció para ayudarme a "armar" uno "verdadero", así lo hicimos quedó muy bonito, aunque yo no estaba convencida, este no se movía, no veía donde estaba su magia, cuando mi padrino se fue, le hice un berrinche a papá, pobre, noté su intención de ir a buscar a Miro, pero se contuvo, yo me dí cuenta y acepté un juego que me propuso con unos caballitos y unos dados, tenía ganas de seguir con mi berrinche pero no lo hice...
Poemas de amor, dolor, felicidad, humor, una manera de ver la vida desde la perspectiva real con toques de fantasia
domingo, 27 de noviembre de 2011
Entre bambalinas
Siendo muy pequeña me gustaba escribir poesias, para el día de las madres, escribí una que a todos les gustó, además la actuaba, se quedaban anonadados por mi gran expresividad, papá quiso que en el acto de la escuela me permitieran participar con mi poesía, yo aún no había ingresado a mi etapa escolar, tenía tres años, igual le dijeron a papá que me llevara, que me permitirían actuar.
Llegó el día con mi vestido más bonito y pomposos moños, aparecí de la mano de papá al acto escolar, cuando me tocó el turno de actuar, aplaudían mucho, yo me sentí una diva, comencé mi poesía que decía: "mamita querida de mi corazón hoy te regalo todo mi amor, eres mi tesoro, eres lo mejor, la flor más hermosa, la mejor canción, volemos juntitas por un cielo claro, subidas a una nube hecha de algodón", ja, eso era toda la "gran poesía", me aplaudieron mientras gritaban el muy acostumbrado bis, (otra, otra, otra), me volvía loca, la repetí tres veces, el problema surgió cuando apareció la maestra dando por concluida mi actuación, me sentía dueña del escenario, merecedora de más y más aplausos, no estaba en mis planes abandonarlo en ese momento, tuvo que intervenir papá, quien me sacó en medio de uno de mis mejores berrinches, que duró más de lo esperado, me ofrecían dulces, yo solo que ría volver al escenario, papá tuvo que llevarme a casa, donde reunió a todas las personas que trabajaban allí, los tuve a todos hasta altas horas de la noche haciendoles ver mi "actuación", mi capricho terminó cuando el sueño me venció...
Llegó el día con mi vestido más bonito y pomposos moños, aparecí de la mano de papá al acto escolar, cuando me tocó el turno de actuar, aplaudían mucho, yo me sentí una diva, comencé mi poesía que decía: "mamita querida de mi corazón hoy te regalo todo mi amor, eres mi tesoro, eres lo mejor, la flor más hermosa, la mejor canción, volemos juntitas por un cielo claro, subidas a una nube hecha de algodón", ja, eso era toda la "gran poesía", me aplaudieron mientras gritaban el muy acostumbrado bis, (otra, otra, otra), me volvía loca, la repetí tres veces, el problema surgió cuando apareció la maestra dando por concluida mi actuación, me sentía dueña del escenario, merecedora de más y más aplausos, no estaba en mis planes abandonarlo en ese momento, tuvo que intervenir papá, quien me sacó en medio de uno de mis mejores berrinches, que duró más de lo esperado, me ofrecían dulces, yo solo que ría volver al escenario, papá tuvo que llevarme a casa, donde reunió a todas las personas que trabajaban allí, los tuve a todos hasta altas horas de la noche haciendoles ver mi "actuación", mi capricho terminó cuando el sueño me venció...
El palomar
La hora de la siesta para mis primos y para mi era una tortura, un día nos acostamos, esperamos a que la casa quedara en silencio, muy despacio fuimos saliendo del cuarto, las puertas todas cerradas con llave, me acordé de la despensa, la cual tenía una gran ventana con un tejido fino, para que no pasaran las alimañas e insectos del campo.
El problema era como salir a través de ese tejido, yo había observado cuando arreglaban el cerco que rodeaba la casa, utilizaban algo parecidoa unas tijeras, trepé a una silla, bajé de un mueble un costurero que allí había, tomé las tijeras y comencé a trabajar ante los ojos atónitos de los chicos, hice dos cortes en uno de los laterales, comenzamos a salir, algunos rasguños nos hicimos ya que el hueco era pequeño.
Al fin libres, ahora a la aventura, pensamos en ir al palomar, donde papá siempre nos llevaba, nos hacía hacer palmas, era increíble, miles de palomas salían volando. Nos encontramos con otro problema el portón estaba cerrado y el cerrojo demasiado alto, entonces dimos una vuelta alrededor del palomar, vimos entusiasmados los "blancos" perfectos, las ventanas circulares con vidrios de colores en la parte de arriba, nos "cargamos" de "proyectiles", todas las piedras que pudimos conseguir, asi comenzó el "bombardeo", obviamente los ventanucos se rompieron en cien pedazos, las palomas salían aleteando con un sonido gutural, ante tamaño ruido, además de nuestros gritos, ya nos habíamos olvidado de nuestra huída, éramos fugitivos, papá había despertado, salió furioso, vió el espectáculo sin poder creerlo, enceguecido por la ira, tomó un lazo, para pialar terneros, se nos vino encima, corrimos, sin sentido, papá lanzó el lazo, atrapando a tres de mis primos que se dieron un gran porrazo, sus rodillas sufrieron las consecuencias, a mi me mandó a la casa gritándome por primera vez.
Lo que sucedió luego fue una cuestión de mayores, ya que todos discutían con todos, papá llevó la peor parte...
El problema era como salir a través de ese tejido, yo había observado cuando arreglaban el cerco que rodeaba la casa, utilizaban algo parecidoa unas tijeras, trepé a una silla, bajé de un mueble un costurero que allí había, tomé las tijeras y comencé a trabajar ante los ojos atónitos de los chicos, hice dos cortes en uno de los laterales, comenzamos a salir, algunos rasguños nos hicimos ya que el hueco era pequeño.
Al fin libres, ahora a la aventura, pensamos en ir al palomar, donde papá siempre nos llevaba, nos hacía hacer palmas, era increíble, miles de palomas salían volando. Nos encontramos con otro problema el portón estaba cerrado y el cerrojo demasiado alto, entonces dimos una vuelta alrededor del palomar, vimos entusiasmados los "blancos" perfectos, las ventanas circulares con vidrios de colores en la parte de arriba, nos "cargamos" de "proyectiles", todas las piedras que pudimos conseguir, asi comenzó el "bombardeo", obviamente los ventanucos se rompieron en cien pedazos, las palomas salían aleteando con un sonido gutural, ante tamaño ruido, además de nuestros gritos, ya nos habíamos olvidado de nuestra huída, éramos fugitivos, papá había despertado, salió furioso, vió el espectáculo sin poder creerlo, enceguecido por la ira, tomó un lazo, para pialar terneros, se nos vino encima, corrimos, sin sentido, papá lanzó el lazo, atrapando a tres de mis primos que se dieron un gran porrazo, sus rodillas sufrieron las consecuencias, a mi me mandó a la casa gritándome por primera vez.
Lo que sucedió luego fue una cuestión de mayores, ya que todos discutían con todos, papá llevó la peor parte...
El gato del árbol
Una tarde de verano, nos encontrabamos en el campo con mis primos, jugando a tirarnos agua con cubetas y mangueras, de pronto mi primo el mayor del grupo (5 años) ve al gato de la casa agazapado en la galería y comenzó a tirarle agua, el pobre ánimal muy asustado salió corriendo, todos salimos detrás de él, con nuestras cubetas, nuestros perros nos acompañaron en la persecusión, lo seguimos mojando hasta estar muy lejos de la casa, el gato sintiéndose acorralado trepó a un eucaliptus, creo que el más alto, nosotros gritabamos tratando de hacerlo bajar, moviamos las ramas, reíamos, era tarde y nos llamaron de la casa, así que volvimos, ya nos olvidamos del juego, esa noche comimos, luego papá nos contó un cuento hasta que nos dormimos.
Siendo las tres de la madrugada todos nos despertamos espantados por lo que parecía un llanto lastimoso, nos levantamos buscando a nuestros padres, ellos ya estaban alertados, de pronto papá escopeta en mano hace su aparición, acompañado de su gente también armada, papá dijo es un chico el que llora, es una emboscada, nos quieren robar, muy valioente tomó la delantera como siempre saliendo con su gente, nos dejó a todos al cuidado de otras personas, uo me sentía orgullosa de mi padre, era un héroe, nos salvaría de los bandidos, en ese momento se escuchó un disparo, se nos congeló la sangre, todos estabamos inmóviles.
Papá entró diciendo: "parecía una persona, pero era un gato", en ese momento mi primo el "mayor", comenzó a darle puntapiés a papá, no lo podían contener, lloraba, gritaba, estaba haciendo su mejor berrinche, nadie entendía nada, yo me acordé del gato que habáimos perseguido con agua esa tarde, era él, ahora estaba muerto, como si un viento frío me hubiese envuelto me estremecí, nos hicieron acostar, mi primo quedó sentado en un rincón de la habitación llorando, creo que ninguno de nosotros dormimos, cuando llegó el día no se habló del tema, jugamos en la galería con juegos didácticos, ese día no corrimos, ni reímos, yo miraba a mi primo, si que estaba triste.
Ahora que pasó el tiempo me doy cuenta que mi primo sintió culpa, nunca más lo hablé con él, aún hoy pienso que recuerda ese día como algo que lo hizo tomar conciencia de un nuevo sentimiento que había nacido en él...
Siendo las tres de la madrugada todos nos despertamos espantados por lo que parecía un llanto lastimoso, nos levantamos buscando a nuestros padres, ellos ya estaban alertados, de pronto papá escopeta en mano hace su aparición, acompañado de su gente también armada, papá dijo es un chico el que llora, es una emboscada, nos quieren robar, muy valioente tomó la delantera como siempre saliendo con su gente, nos dejó a todos al cuidado de otras personas, uo me sentía orgullosa de mi padre, era un héroe, nos salvaría de los bandidos, en ese momento se escuchó un disparo, se nos congeló la sangre, todos estabamos inmóviles.
Papá entró diciendo: "parecía una persona, pero era un gato", en ese momento mi primo el "mayor", comenzó a darle puntapiés a papá, no lo podían contener, lloraba, gritaba, estaba haciendo su mejor berrinche, nadie entendía nada, yo me acordé del gato que habáimos perseguido con agua esa tarde, era él, ahora estaba muerto, como si un viento frío me hubiese envuelto me estremecí, nos hicieron acostar, mi primo quedó sentado en un rincón de la habitación llorando, creo que ninguno de nosotros dormimos, cuando llegó el día no se habló del tema, jugamos en la galería con juegos didácticos, ese día no corrimos, ni reímos, yo miraba a mi primo, si que estaba triste.
Ahora que pasó el tiempo me doy cuenta que mi primo sintió culpa, nunca más lo hablé con él, aún hoy pienso que recuerda ese día como algo que lo hizo tomar conciencia de un nuevo sentimiento que había nacido en él...
sábado, 19 de noviembre de 2011
Un noche de terror
Recién entrada en mi adolescencia, comenzarona a cambiar mis gustos, resulta que me empezaron a gustar mucho las películas de terror, había un pequeño problema, no me animaba a mirarlas sola, por lo que papá debía quedarse acompañándome, durante la película, y también hasta que me durmiera, sin apagar, la luz, por supuesto que le tomaba la mano por si se le ocurría "escaparse".
Ahora pienso para que las miraba si me causaban tanto miedo, ja. Cierta noche, pasaban "Drácula", justo esa noche papá no podía quedarse, tenía un compromiso, en casa nadie quería ver ese tipo de películas,, no estaba en mis planes perdérmela, asi que decidí "invitar" a la vecina que vivía frente a casa, una señora mayor que me adoraba,no se iba a negar a acompañarme, obvio aceptó, llegó la hora, nos sentamos frente a la tv, comenzó Drácula, yo tenía por costumbre, hacer gestos, gritar en las partes más horrorosas, esperaba ansiosa a que apareciera el conde cuando la chica quedara sola, apareció, tomó a la chica con sus brazos y cuando estaba por morderla con sus colmillos en el cuello, la señora que estaba acompañándome se desmayó sobre mí, empecé a gritar, nadie venía porque creían que gritaba por la peli, hasta que aparecieron todos alarmados, querían reanimar a la pobre señora, tuvieron que llamar a la ambulancia, y llevarla al hospital, ya que no reaccionaba, yo saltaba de un lado al otro, mientras me retaban por haber hecho impresionar de esa manera a la pobre mujer, yo lloraba, no se si por no haber podido ver el final de la peli, por el susto, por la señora, por papá que no llegaba, porque me retaban, o porque tenía miedo de ir a dormir sola, por suerte llegó papá, me abrazó, les dijo que a mi nadie debía retarme, ja, me acompañó a mi cuarto, me prometió, que nunca más saldría, cuando hubiese una peli, se quedaría para acompañarme a verla juntos, reímos.
Al día siguiente la señora ya pudo volver a su casa, fuimos a verla, parece que se impresionó por Drácula, por eso se desmayó, yo seguí viendo un tiempo más pelis de terror hasta que me cansé, papá cumplió su promesa...
Ahora pienso para que las miraba si me causaban tanto miedo, ja. Cierta noche, pasaban "Drácula", justo esa noche papá no podía quedarse, tenía un compromiso, en casa nadie quería ver ese tipo de películas,, no estaba en mis planes perdérmela, asi que decidí "invitar" a la vecina que vivía frente a casa, una señora mayor que me adoraba,no se iba a negar a acompañarme, obvio aceptó, llegó la hora, nos sentamos frente a la tv, comenzó Drácula, yo tenía por costumbre, hacer gestos, gritar en las partes más horrorosas, esperaba ansiosa a que apareciera el conde cuando la chica quedara sola, apareció, tomó a la chica con sus brazos y cuando estaba por morderla con sus colmillos en el cuello, la señora que estaba acompañándome se desmayó sobre mí, empecé a gritar, nadie venía porque creían que gritaba por la peli, hasta que aparecieron todos alarmados, querían reanimar a la pobre señora, tuvieron que llamar a la ambulancia, y llevarla al hospital, ya que no reaccionaba, yo saltaba de un lado al otro, mientras me retaban por haber hecho impresionar de esa manera a la pobre mujer, yo lloraba, no se si por no haber podido ver el final de la peli, por el susto, por la señora, por papá que no llegaba, porque me retaban, o porque tenía miedo de ir a dormir sola, por suerte llegó papá, me abrazó, les dijo que a mi nadie debía retarme, ja, me acompañó a mi cuarto, me prometió, que nunca más saldría, cuando hubiese una peli, se quedaría para acompañarme a verla juntos, reímos.
Al día siguiente la señora ya pudo volver a su casa, fuimos a verla, parece que se impresionó por Drácula, por eso se desmayó, yo seguí viendo un tiempo más pelis de terror hasta que me cansé, papá cumplió su promesa...
Mi primera mentira
Camino a la escuela iba pensando tantas cosas, el día estaba espléndido, miraba el cielo, me sentía atraída por su soberbia, pensaba al ver pasar alguna ave volando en la libertad, mientras escuchaba al viento hablándome al oído, "tú también eres libre, solo deja a tus alas volar".
Me encontré con mi amigo-compañero como todos los días en la misma esquina desde donde seguíamos camino hacia la escuela, éramos preadolescentes, lo miré sonriendo, enseguida se dió cuenta que estaba planeando algo, me preguntó "qué se te está ocurriendo?", me reí, le dije que te parece si nos "rateamos", rió moviendo la cabeza, insistí, solo tenía una meta "ratearme" para hacerlo más exitante necesitaba un complice, faltaban tres cuadras , sin entrar en detalles comenzamos a correr por una calle lateral, mientras intentábamos quitarnos los uniformes.
Casi sin aliento nos dimos cuenta que ya estabamos bastante lejos, dejamos de correr, reímos a carcajadas, caminamos hacia las afuera de la ciudad, no sabíamos adonde íbamos pero era re-divertido, queríamos atrapar mariposas que encontrábamos a nuestro paso, nos sentimos cansados, decidimos sentarnos detrás de una gran muralla, teníamos sed y hambre, nos dimos cuenta que nos olvidamos de llevar galletitas y gaseosas en nuestras mochilas, igual decidimos quedarnos allí, porque era un "lugar seguro", hablamos de cualquier cosa,por momentos cantábamos nos reímos de nuestros compañeros que estarían "encerrados" en el aula.
Uy, todavía faltaban como dos horas para volver, igual nosotros éramos felices por la osadía cometida. Llegó la hora de regresar, hicimos el mismo recorrido, ahora sin prisa, en la plaza nos pusimos los uniformes, y cada uno se fue a su casa. Al día siguiente nos dieron el boletín de asistencia, yo conocía la firma de papá mejor que la mía, así que me sentía una genia, todo estaba bajo control.
Pasaron un par de días y papá me llamó a su escritorio, quería hablar conmigo, comenzó diciendo: "serías capaz de mentirme?", bajé la cabeza, me di cuenta que lo sabía todo, quise explicarle, no me dejó hablar, me dijo que no me iba a castigar por esto, pero que a veces se comienza con una mentira pequeña que luego se transforman en grandes mentiras, que lastiman a los demás, y los que mentimos solo nos queda un mometo de creer que hicimos algo genial, además me dijo que cuando quería faltar nadie me obligaba a ir a la escuela, agregó que él jamás había mentido a su padre, mucho menos falsificar su firma, me dijo que pensara mucho en lo que había hecho, no me permitió pedirle perdón. Solo me pidió que me retirara, me levanté lentamente, caminé hacía la puerta, volteé, lo miré, le pregunté en verdad nunca te "rateaste"? "NO!!!"dijo casi en un grito, me causó gracia, no pude contener la risa, le dije: "no sabes lo que te perdiste", salí corriendo, intuí que también rió.
Mi amigo siempre me decía, "nos rateamos mañana", yo siempre contestaba: "nunca más"...
Me encontré con mi amigo-compañero como todos los días en la misma esquina desde donde seguíamos camino hacia la escuela, éramos preadolescentes, lo miré sonriendo, enseguida se dió cuenta que estaba planeando algo, me preguntó "qué se te está ocurriendo?", me reí, le dije que te parece si nos "rateamos", rió moviendo la cabeza, insistí, solo tenía una meta "ratearme" para hacerlo más exitante necesitaba un complice, faltaban tres cuadras , sin entrar en detalles comenzamos a correr por una calle lateral, mientras intentábamos quitarnos los uniformes.
Casi sin aliento nos dimos cuenta que ya estabamos bastante lejos, dejamos de correr, reímos a carcajadas, caminamos hacia las afuera de la ciudad, no sabíamos adonde íbamos pero era re-divertido, queríamos atrapar mariposas que encontrábamos a nuestro paso, nos sentimos cansados, decidimos sentarnos detrás de una gran muralla, teníamos sed y hambre, nos dimos cuenta que nos olvidamos de llevar galletitas y gaseosas en nuestras mochilas, igual decidimos quedarnos allí, porque era un "lugar seguro", hablamos de cualquier cosa,por momentos cantábamos nos reímos de nuestros compañeros que estarían "encerrados" en el aula.
Uy, todavía faltaban como dos horas para volver, igual nosotros éramos felices por la osadía cometida. Llegó la hora de regresar, hicimos el mismo recorrido, ahora sin prisa, en la plaza nos pusimos los uniformes, y cada uno se fue a su casa. Al día siguiente nos dieron el boletín de asistencia, yo conocía la firma de papá mejor que la mía, así que me sentía una genia, todo estaba bajo control.
Pasaron un par de días y papá me llamó a su escritorio, quería hablar conmigo, comenzó diciendo: "serías capaz de mentirme?", bajé la cabeza, me di cuenta que lo sabía todo, quise explicarle, no me dejó hablar, me dijo que no me iba a castigar por esto, pero que a veces se comienza con una mentira pequeña que luego se transforman en grandes mentiras, que lastiman a los demás, y los que mentimos solo nos queda un mometo de creer que hicimos algo genial, además me dijo que cuando quería faltar nadie me obligaba a ir a la escuela, agregó que él jamás había mentido a su padre, mucho menos falsificar su firma, me dijo que pensara mucho en lo que había hecho, no me permitió pedirle perdón. Solo me pidió que me retirara, me levanté lentamente, caminé hacía la puerta, volteé, lo miré, le pregunté en verdad nunca te "rateaste"? "NO!!!"dijo casi en un grito, me causó gracia, no pude contener la risa, le dije: "no sabes lo que te perdiste", salí corriendo, intuí que también rió.
Mi amigo siempre me decía, "nos rateamos mañana", yo siempre contestaba: "nunca más"...
Hubo un principe
Apareció de repente como surgido de la nada, yo apenas comenzaba mi adolescencia, él entraba a su adultez, era perfecto, parecía emanar magia, era sin dudas mi principe, el que encontré sin buscarlo, el que llegó un día sin llamarlo.
Durante los años de romace, siempre mi corazón latía con fuerza cuando él llegaba, con su elegancia, con su dulzura, el último romántico, el que todas las mañanas dejaba una flor en mi ventana, un poema en mi buzón, muchas veces me despertó con su guitarra cantándome, nuestro tema, era realmente el principe que toda chica espera.
Compartimos tantas cosas, le hice escuchar los susurros del viento, caminamos por el viejo boulevar, por la rambla, bailamos nuestro tema a la luz de la luna, fuimos lo más tierno que todo amor desearía ser.
El mar nos esperaba cada verano, en la playa dejamos nuestras huellas, las olas nos cubrían uniendo nuestros cuerpos en uno solo.
Ahora cuando pienso en él, lo hago con mucha ternura, sintiendo aún la calidez con que me hablaba, la seguridad que me daba cuando me rodeaba con sus brazos.
Un día nos alejamos sin un motivo, sin un por qué, solo decidimos seguir caminos diferentes y dejar que nuestros sueños volaran por mundos distintos, cuando alguna vez nos encontramos solo nos preguntamos como estás, siento que nuestros corazones laten al unísono, ya no hay amor, si queda en el aire esa hermosa sensación de lo vivido juntos, años de felicidad que se llevaron parte de nosotros, aquellos años que nunca más volverán
Durante los años de romace, siempre mi corazón latía con fuerza cuando él llegaba, con su elegancia, con su dulzura, el último romántico, el que todas las mañanas dejaba una flor en mi ventana, un poema en mi buzón, muchas veces me despertó con su guitarra cantándome, nuestro tema, era realmente el principe que toda chica espera.
Compartimos tantas cosas, le hice escuchar los susurros del viento, caminamos por el viejo boulevar, por la rambla, bailamos nuestro tema a la luz de la luna, fuimos lo más tierno que todo amor desearía ser.
El mar nos esperaba cada verano, en la playa dejamos nuestras huellas, las olas nos cubrían uniendo nuestros cuerpos en uno solo.
Ahora cuando pienso en él, lo hago con mucha ternura, sintiendo aún la calidez con que me hablaba, la seguridad que me daba cuando me rodeaba con sus brazos.
Un día nos alejamos sin un motivo, sin un por qué, solo decidimos seguir caminos diferentes y dejar que nuestros sueños volaran por mundos distintos, cuando alguna vez nos encontramos solo nos preguntamos como estás, siento que nuestros corazones laten al unísono, ya no hay amor, si queda en el aire esa hermosa sensación de lo vivido juntos, años de felicidad que se llevaron parte de nosotros, aquellos años que nunca más volverán
Buena puntería...mala suerte
Un tarde de verano muy cálida, estabamos con mis amigos en la esquina de casa, jugando a lanzar el disco, éramos casi adolescentes, uno de mis amigos lanzó el disco con mucha fuerza, en sentido contrario al que veníamos haciéndolo, el disco entró por una ventana abierta de un vecino que se encontraba sentado mirando tv, el disco fue a dar contra su cabeza, el pobre quedó medio desmayado, nosotros queríamos recuperar nuestro disco, con mucha cautela nos acercamos a la ventana del vecino, justo en el momento en que se recuperaba, abrió la puerta, tal vez fue el susto, pero lo vimos enorme, corrimos hasta casa, aunque ya todos alertados por nuestros gritos, salieron abriendo la puerta de casa, no la vimos y de un salto entramos por una ventana, las personas que allí estaban trataban de calmar al hombre que se encontraba furioso, disco en mano, nos prohibió pasar por la vereda de su casa, y nos confiscó el disco, aun cuando todos trataban de hacerle entender que se trataba de un juego de chicos.
Nosotros seguíamos atrincherados en mi cuarto, no creíamos que se hubiese ido, estuvimos ahí, hasta muy tarde, cuando llegaron nuestros padres, salimos, previa promesa, de no castigarnos, ya que no había sido nuestra intención lastimar al hombre, a mi amigo se le desvió la trayectoria del disco, con muy buena puntería y la mala suerte de dar en el blanco de la cabeza del vecino, una de las tantas travesuras con final feliz, pero sin disco...
Nosotros seguíamos atrincherados en mi cuarto, no creíamos que se hubiese ido, estuvimos ahí, hasta muy tarde, cuando llegaron nuestros padres, salimos, previa promesa, de no castigarnos, ya que no había sido nuestra intención lastimar al hombre, a mi amigo se le desvió la trayectoria del disco, con muy buena puntería y la mala suerte de dar en el blanco de la cabeza del vecino, una de las tantas travesuras con final feliz, pero sin disco...
Mi primera traición
Cierto día papá llega a casa, me dice que busque en el automóvil, que había algo para mi, siempre hacia esto, me traía regalos que iban desde un chocolate, un juguete, un libro de cuentos, le gustaba decía ver mi cara de curiosoidad, y de sorpresa luego.
Esto se había convertido en costumbre, ese día busqué en los lugares de siempre, no encontraba nada, sentía ruidos extraños, esto me llevó a buscar en la parte de atrás, allí estaba él, tan pequeño, tan tierno, en una cajita, era como un peluche animado, era mío para siempre, ya sentía que lo amaba, no me atrevía a tomarlo entre mis manos, papá se acercó, lo levantó me lo dió , me dijo "ahora es pequeño, espera a que crezca y verás, es un boxer", había tenido otros perritos, este era especial, su mirada lo hacía diferente, tenía que ponerle un nombre, dije: "su nombre es PIRINCHO", lo instalé en mi cuarto, hice una lista de las cosas que necesitaría para su cuidado, lo bañaba, le daba de tomar leche en mamadera, era un bebé, no me separaba de él nunca, solo cuando iba a la escuela, se convirtió en mi compañero inseparable, en mi amigo fiel, cuando me sentía triste él me acariciaba, con sus enormes patas. Ha!!!, Pirincho creció y mucho, cuando llegaba alguién a casa él ladraba, a las personas les daba miedo, pero Pirincho no sabía morder solo jugar, era como un niño inocente, jugabamos juntos, se ponía celoso si yo jugaba con algún amigo, ahí si un día atacó a una niña, que jugaba conmigo, pero no la mordió, solo la empujó, como era muy fuerte, la niña cayó, querían castigarlo, pero no lo permití, ya que Pirincho se sintió arrepentido, lloraba a mi lado, pidiéndome protección, él me contenía, cuando yo lloraba me alcanzaba sus juguetes, me invitaba a jugar hasta lograr que me riera, jamás podía traicionar a Pirincho, que ahora ya había dejado su cuna para dormir en mi cama, eramos como uno solo, nos sentíamos felices juntos.
Como todo lo hermoso de la vida siempre tiene un final, el tiempo pasó, los dos crecimos, llegó el día de ir a estudiar a la ciudad, Pirincho no pudo entender esto, yo estaba extasiada, feliz, con mi nueva vida, no pude comprender lo que sentía él, de lunes a viernes estaba en la ciudad y volvía los fines de semana al campo, al principio seguía jugando con Pirincho esos dos días, después todo fue cambiando, invitaba a amigas para pasar el finde, Pirincho ya no era el centro de mi atención.
Recuerdo el último día que estuve con él, era domingo, estabamos con una amiga sentadas en el tronco de un árbol, y vino Pirincho, corriendo, como siempre lo hacía, se me tiraba encima, caíamos juntos al suelo y comenzabamos a jugar, luego corríamos al viento, sin importarnos nada más que divertirnos, ese día lo rechacé retándolo, me miró con su mirada tierna, y se fue para la casa agachado, no tomé en cuenta el hecho, volví a la ciudad, a mis actividades, a mitad de semana viene papá y me cuenta que Pirincho había matado un corderito, le dije que no podía ser, me aseguró que si, le pedí que no le hiciera nada hasta que yo regresara, que lo cuidara, que no lo dejara solo, lo que yo no sabía es que Pirincho ya no estaba en la casa, papá era muy severo cuando alguno de sus perros mataba a las ovejas o corderos, asi que lo había mandado a un campo muy lejos, cuando ese finde volví, lo llamé, me extrañó que no estuviera esperándome en la tranquera como siempre lo hacía, entonces me inventaron una historia, me dijeron que Pirincho se había escapado solo, que lo buscaron sin encontrarlo, enseguida pedí que me prepararan mi caballo y salí a buscarlo, recorrí todos los lugares donde solía esconderse cuando jugabamos, no lo encontré, volví muy angustiada, Pirincho me había abandonado, fue un finde de muchas lágrimas, al tiempo me entero, como siempre de mi nada escapa, la verdadera historia, le reclamé a papá, me dijo que era imposible que regrasara, sentí un golpe en el pecho, era mi culpa, lo traicioné, me necesitaba, no lo ayudé, si hizo lo que hizo fue para llamar la atención, tantas veces él me contuvo y yo no supe entender cuando me necesitó.
No hay día de mi vida que no piense en él, le fallé, Pirincho me enseñó que un amigo no se reemplaza aunque se nos presente un mundo nuevo lleno de fantasías, muchas veces desearía tenerlo para que con sus manazas y sus mirada tierna me acaricie en mis días de angustias
Esto se había convertido en costumbre, ese día busqué en los lugares de siempre, no encontraba nada, sentía ruidos extraños, esto me llevó a buscar en la parte de atrás, allí estaba él, tan pequeño, tan tierno, en una cajita, era como un peluche animado, era mío para siempre, ya sentía que lo amaba, no me atrevía a tomarlo entre mis manos, papá se acercó, lo levantó me lo dió , me dijo "ahora es pequeño, espera a que crezca y verás, es un boxer", había tenido otros perritos, este era especial, su mirada lo hacía diferente, tenía que ponerle un nombre, dije: "su nombre es PIRINCHO", lo instalé en mi cuarto, hice una lista de las cosas que necesitaría para su cuidado, lo bañaba, le daba de tomar leche en mamadera, era un bebé, no me separaba de él nunca, solo cuando iba a la escuela, se convirtió en mi compañero inseparable, en mi amigo fiel, cuando me sentía triste él me acariciaba, con sus enormes patas. Ha!!!, Pirincho creció y mucho, cuando llegaba alguién a casa él ladraba, a las personas les daba miedo, pero Pirincho no sabía morder solo jugar, era como un niño inocente, jugabamos juntos, se ponía celoso si yo jugaba con algún amigo, ahí si un día atacó a una niña, que jugaba conmigo, pero no la mordió, solo la empujó, como era muy fuerte, la niña cayó, querían castigarlo, pero no lo permití, ya que Pirincho se sintió arrepentido, lloraba a mi lado, pidiéndome protección, él me contenía, cuando yo lloraba me alcanzaba sus juguetes, me invitaba a jugar hasta lograr que me riera, jamás podía traicionar a Pirincho, que ahora ya había dejado su cuna para dormir en mi cama, eramos como uno solo, nos sentíamos felices juntos.
Como todo lo hermoso de la vida siempre tiene un final, el tiempo pasó, los dos crecimos, llegó el día de ir a estudiar a la ciudad, Pirincho no pudo entender esto, yo estaba extasiada, feliz, con mi nueva vida, no pude comprender lo que sentía él, de lunes a viernes estaba en la ciudad y volvía los fines de semana al campo, al principio seguía jugando con Pirincho esos dos días, después todo fue cambiando, invitaba a amigas para pasar el finde, Pirincho ya no era el centro de mi atención.
Recuerdo el último día que estuve con él, era domingo, estabamos con una amiga sentadas en el tronco de un árbol, y vino Pirincho, corriendo, como siempre lo hacía, se me tiraba encima, caíamos juntos al suelo y comenzabamos a jugar, luego corríamos al viento, sin importarnos nada más que divertirnos, ese día lo rechacé retándolo, me miró con su mirada tierna, y se fue para la casa agachado, no tomé en cuenta el hecho, volví a la ciudad, a mis actividades, a mitad de semana viene papá y me cuenta que Pirincho había matado un corderito, le dije que no podía ser, me aseguró que si, le pedí que no le hiciera nada hasta que yo regresara, que lo cuidara, que no lo dejara solo, lo que yo no sabía es que Pirincho ya no estaba en la casa, papá era muy severo cuando alguno de sus perros mataba a las ovejas o corderos, asi que lo había mandado a un campo muy lejos, cuando ese finde volví, lo llamé, me extrañó que no estuviera esperándome en la tranquera como siempre lo hacía, entonces me inventaron una historia, me dijeron que Pirincho se había escapado solo, que lo buscaron sin encontrarlo, enseguida pedí que me prepararan mi caballo y salí a buscarlo, recorrí todos los lugares donde solía esconderse cuando jugabamos, no lo encontré, volví muy angustiada, Pirincho me había abandonado, fue un finde de muchas lágrimas, al tiempo me entero, como siempre de mi nada escapa, la verdadera historia, le reclamé a papá, me dijo que era imposible que regrasara, sentí un golpe en el pecho, era mi culpa, lo traicioné, me necesitaba, no lo ayudé, si hizo lo que hizo fue para llamar la atención, tantas veces él me contuvo y yo no supe entender cuando me necesitó.
No hay día de mi vida que no piense en él, le fallé, Pirincho me enseñó que un amigo no se reemplaza aunque se nos presente un mundo nuevo lleno de fantasías, muchas veces desearía tenerlo para que con sus manazas y sus mirada tierna me acaricie en mis días de angustias
jueves, 17 de noviembre de 2011
Noche de ensueño
Caminar en medio de una fría noche de invierno por el campo podría ser para muchos una pesadilla, para mi fue la noche más hermosa de toda mi vida, la noche soñada.
Mi pequeña silueta de niña se confundía con las sombras nocturnas, el viento helado golpeaba con fuerza mis mejillas, pero no me hacía doler, al contrario era como que me acariciaba con manos amorosas.
Fue muy bonito estar en un solo sentir con la inmensidad del cielo y la tierra con sus infinitos horizontes, en soledad mis pequeños pies descalzos andaban sobre los sembrados húmedos de rocío fresco que se transformaba en escarcha por el frío reinante.
Mis ojos miraban perplejos los destellos que emitían las brillantes estrellas que me ganaban y la luz de la luna me hacía estremecer como en un mundo solo para mi, rendido a mis pies, hecho para mi, con la perfección de la obra maestra de un creador de la estela que me envolvía con su blanca e inmaculada luz de amor.
Mi cabello parecía iluminarse por momentos como si cien luciérnagas se posaran en él, mis manos acariciaban las imaginarias figuras que pasaban cerca de mi, mi sonrisa parecía haberse instalado para siempre en mi rostro, por un momento se tornaban en carcajadas, era feliz, ese mundo que se abría a mi paso, que me recibía en la inmensidad que me ofrecía, ese universo que se mezclaba con mi pequeño cuerpo, que me absorvía, que me comprometía a un lazo fraternal irrompible con la humanidad, impenetrable para otras personas, solo un vínculo posible el universo y yo.
Así estuve una noche de ensueño, cuando mi inocencia no comprendía la magnificencia del hecho, al día siguiente solo recordaba vagamente, si tenía presente que unos brazos fuertes, seguros llenos de ternura, me habían tomado, inventando palabras de ánimo, que no podían ocultar el temor, el insomnio de una noche que se había tornado eterna, asi me llevó a mi cama, cuando desperté, allí estaba él, mi padre adormecido en el sillón junto a mi, se me ocurrió cubrirlo con una manta, despertó, me miró, sonreí con mi mejor sonrisa, me abrazó muy fuerte, luego reimos los dos con espontáneas carcajadas, mi noche de ensueño no volvió a repetirse...
Mi pequeña silueta de niña se confundía con las sombras nocturnas, el viento helado golpeaba con fuerza mis mejillas, pero no me hacía doler, al contrario era como que me acariciaba con manos amorosas.
Fue muy bonito estar en un solo sentir con la inmensidad del cielo y la tierra con sus infinitos horizontes, en soledad mis pequeños pies descalzos andaban sobre los sembrados húmedos de rocío fresco que se transformaba en escarcha por el frío reinante.
Mis ojos miraban perplejos los destellos que emitían las brillantes estrellas que me ganaban y la luz de la luna me hacía estremecer como en un mundo solo para mi, rendido a mis pies, hecho para mi, con la perfección de la obra maestra de un creador de la estela que me envolvía con su blanca e inmaculada luz de amor.
Mi cabello parecía iluminarse por momentos como si cien luciérnagas se posaran en él, mis manos acariciaban las imaginarias figuras que pasaban cerca de mi, mi sonrisa parecía haberse instalado para siempre en mi rostro, por un momento se tornaban en carcajadas, era feliz, ese mundo que se abría a mi paso, que me recibía en la inmensidad que me ofrecía, ese universo que se mezclaba con mi pequeño cuerpo, que me absorvía, que me comprometía a un lazo fraternal irrompible con la humanidad, impenetrable para otras personas, solo un vínculo posible el universo y yo.
Así estuve una noche de ensueño, cuando mi inocencia no comprendía la magnificencia del hecho, al día siguiente solo recordaba vagamente, si tenía presente que unos brazos fuertes, seguros llenos de ternura, me habían tomado, inventando palabras de ánimo, que no podían ocultar el temor, el insomnio de una noche que se había tornado eterna, asi me llevó a mi cama, cuando desperté, allí estaba él, mi padre adormecido en el sillón junto a mi, se me ocurrió cubrirlo con una manta, despertó, me miró, sonreí con mi mejor sonrisa, me abrazó muy fuerte, luego reimos los dos con espontáneas carcajadas, mi noche de ensueño no volvió a repetirse...
Si fueras yo
Si fueras yo escucharías al viento susurrándome al oído, sentirías latir un corazón que ama al mundo, aunque ese mundo no sea el deseado.
Si fueras yo te levantarías por las mañanas con las fuerzas renovadas y un solo objetivo, cumplir la misión que Dios me señale en el nuevo día que comienza.
Si fueras yo percibirías el aroma de las flores que se abren a mi paso como saludándome con sus tiernos y coloridos pétalos.
Sifueras yo verías lo que mis ojos ven, un cielo azul que embelece, una nube que de vez en cuando cruza ese cielo, un sol que enceguece con el éxtasis de su imponente majestuosidad.
Si fueras yo conocerías mis sentimientos tan puros como un amanecer sin tormentas, como una puesta de sol en silencio, envolviéndome en las sensaciones provocadas por la paz que reina en el lugar de mi encuentro.
Si fueras yo no buscarías excusas, te dejarías llevar por el viento, dejarías libres a tus sueños, levantarías la mirada al cielo y agradecerías por un nuevo despertar, elevarías la voz para que las aves que marchan escucharan el mensaje de amor, afirmarías con vehemencia que lo mejor que te pasó en la vida es la vida misma, si fueras yo no tendrías dudas de la simpleza de mis pensamientos, ni de la complejidad de mis actos, una mezcla de sentidos que me doblegan y me hacen fuerte a la vez, si fueras yo, me comprenderías...
Si fueras yo te levantarías por las mañanas con las fuerzas renovadas y un solo objetivo, cumplir la misión que Dios me señale en el nuevo día que comienza.
Si fueras yo percibirías el aroma de las flores que se abren a mi paso como saludándome con sus tiernos y coloridos pétalos.
Sifueras yo verías lo que mis ojos ven, un cielo azul que embelece, una nube que de vez en cuando cruza ese cielo, un sol que enceguece con el éxtasis de su imponente majestuosidad.
Si fueras yo conocerías mis sentimientos tan puros como un amanecer sin tormentas, como una puesta de sol en silencio, envolviéndome en las sensaciones provocadas por la paz que reina en el lugar de mi encuentro.
Si fueras yo no buscarías excusas, te dejarías llevar por el viento, dejarías libres a tus sueños, levantarías la mirada al cielo y agradecerías por un nuevo despertar, elevarías la voz para que las aves que marchan escucharan el mensaje de amor, afirmarías con vehemencia que lo mejor que te pasó en la vida es la vida misma, si fueras yo no tendrías dudas de la simpleza de mis pensamientos, ni de la complejidad de mis actos, una mezcla de sentidos que me doblegan y me hacen fuerte a la vez, si fueras yo, me comprenderías...
lunes, 14 de noviembre de 2011
En algún lugar
En algún lugar estaré esperando por mis sueños, esos sueños que invaden mis noches de arco iris dorados, sobre montañas donde se escucha el sonido del viento que me trae una canción de cuna.
Los sueños que sueño, se harán realidad si creo en ellos, pájaros azules exteinden sus alas, a mi paso y vuelan hacia esa realidad dormida, que deberá despetar.
Todas las noches le pido a mi estrella mi deseo mejor, quiero despertar allá donde las nubes están lejos de mi, solo un cielo claro y limpio me cubre, donde los problemas se esfuman como gotas de rocío al calor del sol.
En lo alto de una chimenea me encontrarás, diluyendome con el humo, donde me atrevo a soñar, con las fuerzas que me da mi estrella que ilumina mi vida.
En algún lugar donde se funden los amores perdidos, donde los colores tornasolados de una puesta de sol se vislumbra ante tus ojos allí me encontrarás, buscando mis sueños, buscando que esos sueños se hagan realidad, igual que la mariposa espera que habra la flor para tomar de ella su mejor perfume.
En algún lugar estaré cumpliendo lo que el viento me dijo al oido, lo que me dió como desafío, cumplir mis sueños, los que por las noches sueño, dejandome llevar a esos mundos de pájaros azules y altas montañas.
En algún lugar, donde haya sueños estaré esperando...
Los sueños que sueño, se harán realidad si creo en ellos, pájaros azules exteinden sus alas, a mi paso y vuelan hacia esa realidad dormida, que deberá despetar.
Todas las noches le pido a mi estrella mi deseo mejor, quiero despertar allá donde las nubes están lejos de mi, solo un cielo claro y limpio me cubre, donde los problemas se esfuman como gotas de rocío al calor del sol.
En lo alto de una chimenea me encontrarás, diluyendome con el humo, donde me atrevo a soñar, con las fuerzas que me da mi estrella que ilumina mi vida.
En algún lugar donde se funden los amores perdidos, donde los colores tornasolados de una puesta de sol se vislumbra ante tus ojos allí me encontrarás, buscando mis sueños, buscando que esos sueños se hagan realidad, igual que la mariposa espera que habra la flor para tomar de ella su mejor perfume.
En algún lugar estaré cumpliendo lo que el viento me dijo al oido, lo que me dió como desafío, cumplir mis sueños, los que por las noches sueño, dejandome llevar a esos mundos de pájaros azules y altas montañas.
En algún lugar, donde haya sueños estaré esperando...
La hija del viento
Soy de una tierra donde reina el amor, soy un vuelo de gaviotas que giran en una danza sensual detrás del grano de trigo.
Soy un ser que habla perfección y sabiduría, soy alguien común con defectos imperceptibles.
Soy un sueño de sueños que se alejaron, soy deseo de una estrella por encontrarse con la luna. Soy el arco iris detrás de las nubes, soy lluvia que cae en el campo después de la siembra.
Soy canción de cuna que murió en tus labios rosados, soy mañanas de esperanzas sin rayos de sol.
Soy recuerdo y angustia que nada percibe, soy el clamor lejano de una noche de angustia en silencio.
Soy valor y temor que ocultaron un día, soy conciencia lejana despertando pasiones dormidas.
Soy llanto que se manifestó un mediodía d etormenta oscura, soy la hija del viento, que fue llevada lejos por ráfagas de olvidos que agitaron mi cuna, meciendo mi despertar a la vida lejos de tu tibio regazo, solo el viento y yo, la hija del viento...
Soy un ser que habla perfección y sabiduría, soy alguien común con defectos imperceptibles.
Soy un sueño de sueños que se alejaron, soy deseo de una estrella por encontrarse con la luna. Soy el arco iris detrás de las nubes, soy lluvia que cae en el campo después de la siembra.
Soy canción de cuna que murió en tus labios rosados, soy mañanas de esperanzas sin rayos de sol.
Soy recuerdo y angustia que nada percibe, soy el clamor lejano de una noche de angustia en silencio.
Soy valor y temor que ocultaron un día, soy conciencia lejana despertando pasiones dormidas.
Soy llanto que se manifestó un mediodía d etormenta oscura, soy la hija del viento, que fue llevada lejos por ráfagas de olvidos que agitaron mi cuna, meciendo mi despertar a la vida lejos de tu tibio regazo, solo el viento y yo, la hija del viento...
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