Siempre sentí pasión por los autos, las carreras, las "picadas", aprendí a manejar a los nueve años. Un día papá llevó un tractor pequeño, bastante moderno, me gustó como era mi costumbre, me dediqué a él a la hora de la siesta, cuando nadie me veía, asi aprendí a manejar, ya a los once manejaba autos a la perfección.
Un día llega a casa un amigo de papá con un torino, quedé anonadada ante él, esperé que entrara, previo haberme asegurado de que este señor se olvidara las llaves en el auto, ja, esperé a que entraran a la casa, y lo tomé "prestado" con ayuda de personas que había por ahí lo sacamos hasta el camino con tracción humana, para que no escucharan el ruiedo cuando arrancara, el auto era increíble, volante deportivo, palanca al piso, me sentía volar en él, tomé por un camino que me llevaba hasta el gran boulevar, veo a lo lejos a un amigo-vecino, que iba en su auto, lo alcancé, me puse a la par, y comencé a "torearlo" ( término popular con que se "invitaba" a correr una picada), por las señas entendí que aceptaba, asi metí fierro a fondo, en punta como era obvio, de repente sentí que algo me despegaba del piso, el auto voló por el aire, había agarrado un lomo de burro, (badén), al maniobrar, no se que toqué pero el volante quedó totalmente trabado sin control me salí del camino y caí a un canal frenando contra un alambrado. Mi amigo que venía detrás pensó "se mató", re-asustado llegó al auto, me rescató, yo solo tenía magullones, y estaba llena de barro, si estaba ca...a en las pa..s, repetía "papá me mata".
Le conté a mi amigo como había tomado "prestado" el auto de quien era, entendió mi miedo, se ofreció a defenderme, pensé es peor que nada, pero lo dejé que me llevara. Llegamos, estaban en el patio esperando por mi, "mis verdugos", cuando me vieron en el estadoe en que estaba, creo que sintieron una mezcla de emociones contrapuestas, papá que estaba furioso, se asustó, su enojo quedó relegado, su amigo miraba sin entender, ¿dónde estaba su auto?, mi amigo quiso explicar, pero lo miraron de manera fulminante, supe que debía enfrentar la situación, respiré ondo, conté lo que había pasado, omití lo de la "picada". Papá se sintió avergonzado pero muy orgulloso, por mi valentía, como siempre decía, era algo que admiraba en mi, le dijo a su amigo que se haría cargo del arreglo del auto, el hombre le dijo, "no te hagas problemas, la nena quiere aprender a manejar, se comprometió a enseñarme, todo quedo "arreglado".
Yo seguí con mis "picadas" con el tractor, o con un bugui que tenía, a veces le tomaba el auto "prestado" a papá...

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