domingo, 27 de noviembre de 2011

El espantapájaros

Papá me leyó un cuento antes de dormir, sobre un espantapájaros, me senté en el patio con el libro, soñaba que en mi jardín había un espantapájaros igual al del cuento, estando así con mis pensamientos inquietos, andaba por ahí Miro, era un personaje muy querido en la casa, llegó un día, como muchos otros caminantes que pasaban a diario pero este se quedó, papá se sintió agradado por él y lo hizo quedar, cuando fui adolescente, siempre decía que Miro era multiuso, ya que hacía lo que le pidieras.
Ese día lo miré detenidamente, tenía algo que no me había dado cuenta antes, se parecía mucho al espantapájaros del cuento, miré el dibujo del libro, y si, me dije él sería mi espantapájaros, fui a mi cuarto ya otros lugares de la casa, junté todo lo que necesitaba, lo llamé y comencé a "adornarlo", luego lo puse en medio de un cantero, le dije que tenía que quedarse muy quietecito. Miro cuando yo no lo veía se "escapaba" se quitaba los "adornos" y se iba, tamaño berrinche hacía yo, así que papá lo iba a buscar, lo traía, le volvía a colocar los adornos, asi pasamos todo un día, Miro escapaba, berrinche mío, papá lo traía...
Al día siguiente llegó mi padrino, vió esto, primero habló con papá, después me llamó a mi, me contó en forma de cuento como debía ser un espantapájaros, me dijo que Miro se escapaba porque no era uno de ellos, no tenía la magia que tienen los verdaderos para quedarse quuietitos, se ofreció para ayudarme a "armar" uno "verdadero", así lo hicimos quedó muy bonito, aunque yo no estaba convencida, este no se movía, no veía donde estaba su magia, cuando mi padrino se fue, le hice un berrinche a papá, pobre, noté su intención de ir a buscar a Miro, pero se contuvo, yo me dí cuenta y acepté un juego que me propuso con unos caballitos y unos dados, tenía ganas de seguir con mi berrinche pero no lo hice...

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