martes, 3 de abril de 2012

Nubarrones

Y mi bello día de sol se nubló, de repente nubes oscuras de tormenta cubrieron mi cielo de ilusiones creadas por mi, ilusiones que comenzaban a nacer, dando sus primeros pasos por este mundo de desiluciones.
En ese día en que parecía que el sol brillaba con más fuerza, dándole a mi hermoso sueño dorado la armonia que lo hacía lucir como el mejor, incomparablemente mejor.
Pero de pronto los momentos intensos se escaparon, asi rápidamente, sin demasiado pudor, como si estuviesen acostumbrados a escapar, un enigma que no pude entender, y aún hoy no la entiendo, quise detener el reloj, que seguía marcando las horas que te alejaban de mi, quise retenerte en mi mente y no pude hacerlo, te ibas desdibujando con rapidez.
Palabras que supieron a hiel, lágrimas acostumbradas a dejarse caer, luego el vacío de la penumbra tormentosa e indescriptible de una pasión sin puerto para desembarcar, un alma que dolida se encontraba en penumbras de angustias y temores, ya todo había sucedido, ya nada podía suceder.
Creí encontrar en otra persona tu misma actitud, tu misma manera, tu forma de ver la vida, tu forma de verme a mi, eso fue un equivocado camino, solo tú tienes el control de mi vida, sabes llevarme por los más increíbles sitios donde solo dos almas pueden estar en libertad, ahí están, ahí se quedarán para siempre, sabiendo que somos la mejor forma de mostrarnos el verdadero amor, ese que no daña, que cura heridas, que amanece con la dulzura de una piel en expresión de armoniosa vanidad con tu piel, que nos hace ver un horizonte que no se desvanece, que está ahí para compartirlo, que nos pertenece.
Quise ver en otra persona tu mirada, y encontré frialdad, quise escuchar de otra boca tus palabras y encontré el filo de un puñal clavándose en mi pecho, el día de sol se nubló, encontrando la manera de mostrame la tormenta que me acompaña lejos de ti...

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