sábado, 19 de noviembre de 2011

Mi primera mentira

Camino a la escuela iba pensando tantas cosas, el día estaba espléndido, miraba el cielo, me sentía atraída por su soberbia, pensaba al ver pasar alguna ave volando en la libertad, mientras escuchaba al viento hablándome al oído, "tú también eres libre, solo deja a tus alas volar".
Me encontré con mi amigo-compañero como todos los días en la misma esquina desde donde seguíamos camino hacia la escuela, éramos preadolescentes, lo miré sonriendo, enseguida se dió cuenta que estaba planeando algo, me preguntó "qué se te está ocurriendo?", me reí, le dije que te parece si nos "rateamos", rió moviendo la cabeza, insistí, solo tenía una meta "ratearme" para hacerlo más exitante necesitaba un complice, faltaban tres cuadras , sin entrar en detalles comenzamos a correr por una calle lateral, mientras intentábamos quitarnos los uniformes.
Casi sin aliento nos dimos cuenta que ya estabamos bastante lejos, dejamos de correr, reímos a carcajadas, caminamos hacia las afuera de la ciudad, no sabíamos adonde íbamos pero era re-divertido, queríamos atrapar mariposas que encontrábamos a nuestro paso, nos sentimos cansados, decidimos sentarnos detrás de una gran muralla, teníamos sed y hambre, nos dimos cuenta que nos olvidamos de llevar galletitas y gaseosas en nuestras mochilas, igual decidimos quedarnos allí, porque era un "lugar seguro", hablamos de cualquier cosa,por momentos cantábamos nos reímos de nuestros compañeros que estarían "encerrados" en el aula.
Uy, todavía faltaban como dos horas para volver, igual nosotros éramos felices por la osadía cometida. Llegó la hora de regresar, hicimos el mismo recorrido, ahora sin prisa, en la plaza nos pusimos los uniformes, y cada uno se fue a su casa. Al día siguiente nos dieron el boletín de asistencia, yo conocía la firma de papá mejor que la mía, así que me sentía una genia, todo estaba bajo control.
Pasaron un par de días y papá me llamó a su escritorio, quería hablar conmigo, comenzó diciendo: "serías capaz de mentirme?", bajé la cabeza, me di cuenta que lo sabía todo, quise explicarle, no me dejó hablar, me dijo que no me iba a castigar por esto, pero que a veces se comienza con una mentira pequeña que luego se transforman en grandes mentiras, que lastiman a los demás, y los que mentimos solo nos queda un mometo de creer que hicimos algo genial, además me dijo que cuando quería faltar nadie me obligaba a ir a la escuela, agregó que él jamás había mentido a su padre, mucho menos falsificar su firma, me dijo que pensara mucho en lo que había hecho, no me permitió pedirle perdón. Solo me pidió que me retirara, me levanté lentamente, caminé hacía la puerta, volteé, lo miré, le pregunté en verdad nunca te "rateaste"? "NO!!!"dijo casi en un grito, me causó gracia, no pude contener la risa, le dije: "no sabes lo que te perdiste", salí corriendo, intuí que también rió.
Mi amigo siempre me decía, "nos rateamos mañana", yo siempre contestaba: "nunca más"...

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