sábado, 19 de noviembre de 2011

Hubo un principe

Apareció de repente como surgido de la nada, yo apenas comenzaba mi adolescencia, él entraba a su adultez, era perfecto, parecía emanar magia, era sin dudas mi principe, el que encontré sin  buscarlo, el que llegó un día sin llamarlo.
Durante los años de romace, siempre mi corazón latía con fuerza cuando él llegaba, con su elegancia, con su dulzura, el último romántico, el que todas las mañanas dejaba una flor en mi ventana, un poema en mi buzón, muchas veces me despertó con su guitarra cantándome, nuestro tema, era realmente el principe que toda chica espera.
Compartimos tantas cosas, le hice escuchar los susurros del viento, caminamos por el viejo boulevar, por la rambla, bailamos nuestro tema a la luz de la luna, fuimos lo más tierno que todo amor desearía ser.
El mar nos esperaba cada verano, en la playa dejamos nuestras huellas, las olas nos cubrían uniendo nuestros cuerpos en uno solo.
Ahora cuando pienso en él, lo hago con mucha ternura, sintiendo aún la calidez con que me hablaba, la seguridad que me daba cuando me rodeaba con sus brazos.
Un día nos alejamos sin un motivo, sin un por qué, solo decidimos seguir caminos diferentes y dejar que nuestros sueños volaran por mundos distintos, cuando alguna vez nos encontramos solo nos preguntamos como estás, siento que nuestros corazones laten al unísono, ya no hay amor, si queda en el aire esa hermosa sensación de lo vivido juntos, años de felicidad que se llevaron parte de nosotros, aquellos años que nunca más volverán

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