Distraídamente me encontraba en la comodidad de mi hogar, cuando escuche que alguién necesitaba ayuda, pude "no oir" pero sentí la angustia de ese ser indefenso en mi alma, no pude quedarme y como siempre lo hago corrí a su auxilio.
Abrí la mano y encontré la tuya, un compromiso social nos lleva muchas veces a encontrarnos en situaciones límites, muchas veces también no sabemos si podremos superarlas, quien dijo que la Universidad te enseña lo que la realidad te exige?, cuando salimos con nuestro diploma debajo del brazo nos sentimos "grandes" parece que nos vamos a llevar el mundo por delante, y nos encontramos con la cruda realidad de ser en definitivas pobres e indefensos ante cada situación que se nos presenta.
No soy de dejarme vencer facilmente, siempre digo que soy capaz de enfrentarme a un tanque de guerra si es necesario para salvar a un ser desprotegido, niño o adulto, nunca bajo los brazos aunque sienta mis manos temblar.
Abrí la mano y encontré la tuya, día tras día me pasa, en mi andar por esta vida siempre agradezco al destino por el camino transitado y por el que seguiré transitando, no agradezco lo material, eso no me parece importante, lo verdaderamente importante es la esencia con la que nos caracterizamos, esa esencia que nos hace ser mejores personas aún en las pruebas más díficiles, allí estamos nosotros los que elegimos como profesión la más díficil, a mi entender que es el compromiso social, el compenetrarnos con aquellos que están desprotegidos ante un mundo que cada vez se torna más cruel, en ciertos casos, ahí es donde decimos "presente", acá estamos, los soldados sin armas, solo un corazón abierto, el oído siempre dispuesto a escuchar, y la palabra exácta en el momento preciso.
Abrí la mano y encontré la tuya...

No hay comentarios:
Publicar un comentario