Desde niña miraba en la noche por mi ventana a las estrellas, quería tener una en mi cuarto, que alumbrará la oscuridad de mi silencio.
Poseer una estrella, alguién al igual que yo soñó con eso?. Las pequeñas y grandes cosas son las que le dan razón a mi vida, para mi las estrellas eran una de esas razones, bellas si se las mira con paz y un toque de imaginación para pensar que si bajaba una hasta mi cuarto la cuidaría y la mostraría solo a quien mereciera verla.
Recuerdo la sensación que sentía por dentro, mi pequeño mundo de niña se hacía inmenso ante tanta belleza de esa mágica luz estelar, así estuve mucho tiempo, acotando en ocaciones que las estrellas eran demasiado vanidosas, solo querían ser admiradas desde lejos, que se queden donde están pensé.
Igual en algún momento volvía a mirarlas como al descuido, allá estaban, tan lejanas, inalcanzables, soberbias, entonces me dije, ya no me interesa poseer una de ellas, que se queden allá arriba, se que nunca bajaran a mi, yo tampoco subiré a ellas...hoy las miro y sonrío, no es necesario poseer una estrella para alumbrar en la oscuridad, si nuestra estrella interior es la luz más hermosa que nos indica el camino a seguir y me permite resplandecer en mi más oscuro silencio...

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