sábado, 4 de febrero de 2012

La playa desierta

Con manos temblorosas dejaste caer la rosa sobre la arena del olvido, la rosa que quedó olvidada en aquella playa desierta en que se convirtió nuestro amor.
Sin un adios, solo pasos que sonaban alejándose, un llanto contenido que dejo escapar un sollozo, un grito escondido que quiso llamarte, pero tu nombre quedó sellando mis labios.
No habrá olas que nos abracen, no habrá soles que entibien nuestros cuerpos, una rosa sola en una playa desierta, será el olvido que llegó sin darnos cuenta, una caricia remota, una imagen inventada en nuestras mentes, un pensamiento inalcanzable, vacío sin vida, callados sin motivos para hablarnos, nos hundimos en el mar de fondo que quedó vacío de nuestra precencia.
Un infinito cielo de olvido nos está esperando para acompañarnos en nuestro futuro sin nosotros, mientras la rosa sola en la arena de esa playa desierta que no puede cubrir el vacío de dos almas que se encontraron a destiempo, en la espera de el día que no llegó para curar nuestras heridas, para encontrar una razón para permanecer unidos, para encontrarnos en nuestros desencuentros, una vida compartida para darle alegría y paz a nuestros corazones cansados, solo amarnos sin una razón específica, compartiendo los momentos aun no vividos, los que nuestra piel reclamaba para poder dibujar en ella alguna inspiración despertada por alguna pasión esperada, solo una rosa aún permanece allí en la arena tibia de aquella playa desierta, esperando ser olvidada...

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