martes, 7 de febrero de 2012

Cuando el viento me habla

La voz del viento envuelve mi envoltura de piel aún sensible al roce de la helada morada de tu silencio.
Cuando el viento me habla en su invisible devenir de emociones y sueños incumplidos, me despierta la mente de una idea de sensatez efímera y pasajera.
La voz del viento penetra mi ser en lo más profundo de su contorno, y se acentúa en el límite de lo convencional y lo racional.
Cuando el viento me habla mis ojos ven en la oscuridad tu cama tibia, húmeda de lágrimas derramadas, por una soledad que no calma tu angustia.
La voz del viento me acerca al infinito donde puedo volar muy lejos de mi existencia quieta y callada, recorro los parciales cielos de un amor lejano y sin sosiego me dejo llevar por la pasión de su fuerza amarrada a mi.
Cuando el viento me habla siento que no necesito más que escuchar y dejar que mi corazón estalle en alegrías guardadas para ti, que escuchas callado y sin prisa dejas el momento de hablar en una contradicción perpetua y de ideas nuevas.
La voz del viento me aquieta las ganas de correr por senderos de lejanos países, de desiertos en los que tus huellas han quedado marcadas, de montñas donde las nieves eternas se encuentran adormecidas, y giro en su giro de nubes grisáceas, que me llevan a estar a tu lado sin que tu te des cuenta, es que el viento me habla y me guia en el silencio de su manera particular de ser

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