jueves, 2 de febrero de 2012

Imperativo

Tengo la valentía necesaria para gritar lo que pienso, sin miedos, hacer lo que deseo sin temor a las consecuencias, nunca vi como posibilidad un fracazo en mi camino, lo desconocido me atrae, mi fuerza y mi convicción son más poderosas que cualquier pequeña debilidad.
Mis sueños son sensibles al roce de mis manos, puedo acariciarlos, mis ilusiones son certezas, mis esperanzas satisfechas apenas nacidas, mis anhelos ya alcanzados sin esfuerzos, mis triunfos obtenidos con el resplandor del éxito, las derrotas sufridas ya son pasado mis ilusiones truncadas ya olvidadas, ahora aprendí a querer lo necesario y a tomar solo lo bueno.
Alguna vez dije que las emociones son más rápidas que la razón, por eso mi mente está siempre en acción imperativa, ordena a la conciencia estar sobre esas emociones, al igual que un jinete domina a su caballo, saber llevar las riendas en cada situación nos hace únicos e irremplazables, el accionar imperativo que no permita escuchar más que nuestro propio pensamiento, la perfección del ser depende de nuestro control sobre nosotros, haciéndolo crecer en extensión y amplitud de manejar al jinete junto con su caballo.
El imperativo accionar es lo que me lleva a controlar la espada que surca el aire en busca del enemigo que se acerca pero nunca llega a apropiarse de mi mundo

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