martes, 20 de marzo de 2012

Caballos en el viento

Los veo pasar con su galope sin pausa, con la locura más hermosa, la de su propia libertad, sus crines al viento sin temores, dejándose llevar por ese fuego que de su sangre emana, los caballos llevan en si mismos su magnificencia mas elocuente, más capaz de hacer ver que el poder está en ellos mismos, al igual que el amor.
En su carrera hacía una vibrante espesura de sueños, de pasto fresco, de agua de manantial, pasan sin darse cuenta que alguién observa la escena, por que ellos no se dan cuenta que su espiritu aventurero despierta admiración, despierta la sensaión de querer ser uno de ellos, con sus crines al viento, en total libertad, en total contacto con la naturaleza, en total contacto con ellos mismos.
Caballos al viento, me trae sin querer un lejano pero fiel recuerdo que siempre vuelve, que siempre está en mi, lo dejo pasar como subido al galope alocado de esos corceles que no reparan en mi mirada, solo sienten la manera de atreverse a cruzar el infinito sin nada más que un instinto que los lleva lejos, que los hace ser uno solo, que los aleja del mundo mezquino, que los sumerge en la más hermosa soledad, la de no estar solos, sino ellos y el universo sobre si, sin pautas que cumplir, con la frescura de su temple, con la bravura de su fortaleza que se asemeja a mi propia bravura, y quisiera que estuvieras aqui conmigo para verlos pasar juntos, y subidos a nuestro propio cielo, tener la certeza de que no es imposible inventarnos nuestro propio destino, solo imitemos en parte a esos caballos en el viento...

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