Con un amor guardado en mi alma, con mil sueños por realizar, con dos poemas guardados bajo mi almohada que releo más de cien veces, que fueron escritos para mi en la playa del amor, por alguién que aún no olvido, que está dando vueltas por mi mente con una pasión controlada.
La alegría de vivir que llena mi corazón de pétalos perfumados, alejando las tristezas dependen nada más que de una mañana de sol, de una lluvia fresca de primavera, de una noche en el campo corriendo bajo un cielo estrellado que me mima en su color de azules inventados.
Simplemente una mano amiga, un oído que escucha sin hacer criticas, un amanecer de la mano de quien está siempre a mi lado, la canción que a los dos nos gustaba escuchar, la magia misma de una nueva historia que comienza.
Nada es azar, todo es real en la medida en que nosotros lo permitamos, ni la ausencia, ni el tiempo me quitan la alegría de vivir.
Amo y hago lo que mi corazón me dice y lo que mi mente controla, si callo no sirve, si grito soy irracional, si susurro solo quien merece ser querido escuchará, el que ha conocido también la alegría de vivir, el que ha amado sinceramente será quien recepcione lo mejor de la vida.
En una persona hay muchas imperfecciones, pero si podemos ver de manera perfecta encontramos en ella la parte perfecta para lo cual debemos ser capaces de ser felices, sin críticas a aquellos que por diferentes razones nos dan la señal de sus falencias, si logramos aceptar esto podemos decir que somos personas sanas, los vencedores de la vida.
Es justo en ese momento donde miramos nuestra alma con la alegría de vivir, encontrando en la inseguridad del otro nuestra propia seguridad, lo que nos permitirá encontrar para siempre nuestra manera de ser feliz

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