jueves, 1 de marzo de 2012

Flores lilas en mi ventana

Durante muchos años todas las mañanas al despertar encontraba en mi ventana flores lilas, nunca pregunté quien las ponía, me gustaba imaginar quien sería capaz de ese romanticismo, de ese gesto caballerezco, sería tan bello como sus flores, tan tierno y frágil como esas suaves flores lilas?
Cuál sería su nombre, cómo sería su mirada, por las noches dormía sin sobresaltos esperando la mañana en la que abría la ventana y ahí estaban como esperando por mi, hiciera frío o calor, lloviera, nunca dejaron de estar.
Mi corazón daba un vuelco de alegría cuando las tomaba en mis manos y sentía la frescura de las gotas de rocío que de ellas caían, me estremecía, podía oler su perfume, sería igual al que él usaría, mientras las colocaba en el jarrón en mi escritorio junto a mis cosas más queridas, pensaba en lo especial que sería aquel misterioso caballero que cada mañana se acercaba a mi ventana, cuan sensible sería, frente a mi espejo prometía esperarlo siempre hasta que decidiera hacerse visible, una mañana de mayo me desperté diferente, algo había cambiado en mi, el día anterior había sufrido mi primer dolor real, abrí la ventana casi al descuido, que grande y triste fue mi sorpresa cuando descubrí que ya no había flores lilas en mi ventana, ahí pude comprender todo, dí mil vueltas por mi cuarto, por momentos lloraba a gritos, otros gritaba llorando, tarde era ya, nada haría volver a aquel que por años me dejara flores lilas en mi ventana

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