Decir adios, no es irse, solo es un cuerpo alejándose, pasos que se van por un camino trazado de anrtemano, pero siempre estaré en ti, en cada cosa que toques sentirás mi aroma de flores silvestres, en cada palabra que salga de tu boca habrá una coincidencia que te haga nombrarme, en cada luz que te ilumine estará mi luz.
Decir adios, no es irse, solo una sombra que a trasluz se ve en la distancia, pero estaré en rus días de calma y en tus penosas tormentas seré rayo de fuego que atraviece el firmamento, seré sed, y seré agua que bebas con ansias, seré amanecer, seré gaviota que pase por tu cielo gris, por tu cielo de oscuridades vanas.
Decir adios, no es irse, es solo alejarse en silencio, para ser reflejo en tus noches de ansiedades ocultas, en tus amaneceres de locas fantasías, seré la brisa fresca que entre por tu ventana, y seré calor en las noches tibias de amores furtivos, me encontrarás en cada mirada que se aferre a la tuya, en cada sonrisa que se me asemeje, en cada palabra dicha con sabiduría, en cada rincón de tu alma, porque el olvido es viento que pasa volando, es apenas un soplo de pájaros que no se detiene y al decir adios, dejé en ti una gota dulce de rocío de mañanas humedas, dejé en ti una soledad de penas quebradas, de esperanzas rotas y frias soledades, decir adios, no es irse, es solo acompañar tus sueños que esperas alcanzar y sé que en ellos solo yo estoy...

No hay comentarios:
Publicar un comentario