Mi almohada cómplice de mis últimas lágrimas de dolor,tus palabras daban vueltas por mi cabeza,tus palabras que golpearon con la fuerza de un puño cerrado.
En aquellos tiempos donde lo incierto nos atraía parece haberse quedado con un mundo que cerró las puertas a nuestros sueños.
Antes una lluvia de estrellas nos cubría,hoy nubarrones grises acampan a nuestro alrededor, esas palabras que nunca hubiese querido escuchar de ti, esas palabras que salieron como daga de tu boca, con la inconciencia de marcar a fuego una herida profunda que causa un vacío en mi alma, una confución en mi mente, una larga angustia de desánimos y un corazón quebrantado, sin ganas de volver a sentir, a latir, como en cámara lenta mis movimientos se tornan inconstantes, incapaces, me duele, no sé qué me duele, creo que la razón de ser, que no entiende este golpe a puño cerrado,este golpe certero, que cegó mis ojos, que no pueden mirar sin sentir el ardor de la brisa que llega trayendo consigo la sal que lastima, que irrita, sin ver como torpemente mis pies tropiezan, no me importa nada solo sigo hacia la inexistencia de mi ser ya sin luz.
Tus palabras dichas con total alevosía alcanzaron para desactivar mis sueños, mis esperanzas, mis ilusiones que dulcemente esperaban por ti, cuando llegarás de tu cansancio, solo esperaba para ser tu reposo, tu alivio a los días de trabajo agotador, calma para tu fiebre, amanecer fresco para tu piel ardiente, no dejaste que te protegiera en mis brazos, que te susurrara palabras de ánimo al oído, tu no escuchaste, tu hablaste con las más duras palabras que sembraron en mi la agonía de vivir ya sin claros de luna, tu golpe certero fue una realidad que me negaba a ver, tus palabras llegaron como puño cerrado, ya quiero olvidarlas,pero tu no las olvidarás,porque aún me duelen, aún me pesiguen en mis noches y en mis amaneceres, ahí están como saeta que no perdona, y tu serás esclavo de las mismas...

No hay comentarios:
Publicar un comentario