Los labios en complice seducción con la madura frutilla que disfruta de la tersura de un suave pétalo aterciopelado, a la distancia, del otro lado del cuarto estás tú con la copa de vino, sensual, ardiente, tu mano acerca el vino a tu boca donde el sbor te hace percibir una insasiable sed de amor.
Te acercas agigantando tu figura que arrebata mi segura perfección de mujer.
Tu mirada enciende mi cuerpo dormido que hace protestas de una antesala mágica y esperada, mi mirada te hace estremecer como una ráfaga de viento cálido que acaricia tus venas en su corriente torrente de líquido rojo, como aletargados en un tiempo sin fin nos extasiamos en suspiros tenues, en rozarnos sin tocarnos, solo nos observamos, cálidos, gélidos, con gran calma, mientras el latir de dos corazones alertados por la gran tormenta que se avecina, se escuchan en silencio en una noche de prisas, de pausas pronunciadas.
La noche cómplice, compañera, amiga, acompaña la clandestinidad de nuestro encuentro furtivo, casi sin saberlo acá estamos en el cuarto de pequeñas luces no encendidas, solo reflejos de colores púrpuras juegan en nuestra piel, dibujando locas tentaciones aún no planeadas, aún no recordadas, porque aún no han sido vivídas.
Más allá de nosotros hay un sueño dormido en la almohada del olvido que espera ser despertado, por la luz de una luna que nos atrae como en infinito viaje al conjuro de un mismo pensamiento.
Seguimos mirándonos, apenas nos tocamos en leve caricia, juntamos nuestras manos, sentimos que nuestra piel quema entre deseos púrpuras, manifestando el gran éxtasis esperado, soñado, una ronda de mariposas a nuestro alrededor festejan el encuentro de dos bocas que se buscan en desesperada pasión, una suave y violenta atracción las une , se confunden una con la otra, sintiendo el sabor irresistible del amor, tus manos arañando mi espalda en suave caricia, mis manos recorriendo tu ardiente deseo, una gran pasión en púrpura que no llora ausencias, palabras que suenan en un susurro de ruegos, implorando la permanencia de plateadas sensaciones que nos erizan la piel que aparecen sin avisarnos.
Un camino que recorres en mi, un sendero que transito en ti, una noche cómplice que lo permite todo, que nos envuelve en su manto de oscura pasión en púrpura.
Tu poder sobre mi, lo pierdes al unir nuestros sentidos en el unísono del torrente de placeres compartidos, ahora tu poder me pertenece, puedo hacer de ti mi vasallo o mi rey, mi amo o mi esclavo, tu mundo ha empequeñecido ante el mio, mundo que domino de acuerdo a mis antojos, somos dos en uno que navegan por una pasión en púrpura, que cabalgan por playas inimaginables que nadie conoce, que participan del banquete de reyes de un olimpo lejano en el tiempo, que unen sus almas en el más hermoso simposio de amores contemplados, caprichos complacidos.
Una creciente lluvia de estrellas viene a buscarnos, derramándose sobre nosotros, bañando con su luz plateada la arena tibia que contiene nuestros cuerpos, haciéndonos gigantes, fuertes, poderosos, dichosos, en un amanecer que viene a buscar nuestra noche de pasión en púrpura

No hay comentarios:
Publicar un comentario