Y el cristal se rompió estrellándose contra el piso en estrepitoso ruido que alertó a gran parte de la casa.
En un rincón me encontré sentada, ocultándome del mundo, mi alma destrozada, mis manos temblorosas, un corazón que lucha por sobrevivir, mis sueños rotos como el cristal, llanto de dolor que jamás olvidaré, nada hará que regrese a mis días de dicha en que volaba llevada por mi viento amigo.
Y la casa quedó cerrada, las oscuridad me ocultó de miradas que me buscaban, mi cuerpo quería hacerse invisible, quise ganarle a la eternidad, y me gané el desamparo de tu amor, de tu sueño que era también el mío, hoy roto para siempre.
La misión de mi vida quedó trunca, ahora quimeras inmerecidas me remontan a un pasado que nunca fue mejor, solo estuve en el contigo, sin más ilusiones que un contraste en mi presente, para caminar hacia el futuro que imaginé lejos de la tierra del olvido, sin ser culpable, solo soy una mujer con capacidad de aclarar mis sentidos, dando todo mi amor, en un mundo en que tu y yo eramos pájaros en vuelo de ilusiones, como explicación a tantos sinsabores vivídos, eramos el páramo donde nuestros cuerpos descanzaban de la incomprensión de un mundo insensible, amándonos en un renacer sin finales anunciados, con la ternura de una pasión que nacía en nuestra piel, culminando en nuestras almas entrelazadas, hoy mis sueños rotos como el cristal estrellado, sufren la agonía sin fin...sin un sentir

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